Pasar
por Ávila y no detenerse es imperdonable. Aunque solo sea por pasear apenas un
momento por dentro de sus murallas y salir a la plaza de la Santa (intentando
que tu mirada no se pose en el horroroso e incomprensible edificio de ese
arquitecto…). Ahora mismo, desde que ¡por fin! se inauguró el Museo de Guido
Caprotti, se hace imprescindible una visita.
Tengo
que confesar que, paseando por el casco antiguo, me lo encontré… sin buscarlo.
Recordaba el tiempo (años) que llevaban hablando los abulenses de su
inauguración. En efecto, en Ávila se profesa un auténtico respeto por este
pintor italiano, nacido en Monza en 1887 que un día, camino de León, una nevada
le obligó a parar en Ávila y… allí se quedó hasta su muerte en 1966.
El
nuevo museo –que fue estudio y vivienda del pintor- es un precioso palacio del
siglo XVI, antes llamado de Superunda, que alberga una espléndida colección de
obras de Guido Caprotti y esculturas del hijo del pintor, Oscar Caprotti.
También hay obra de Joaquín Sorolla.
Las
obras allí expuestas muestran sobre todo escenas de tipos populares, escenas de
cotidianidad que son un auténtico reportaje de la vida abulense.
El
Palacio museo
Monjas
Carmelitas de Ávila
¡Fantástico este pintor!.... y no saben Vds. lo contentísimos que estamos los abulenses con la inauguración del Museo. Gracias por recordarlo.
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