He
leído por ahí que el Dalai Lama (la de cosas que dice este hombre….)
recomendaba que una vez al año (por lo menos) hay que ir a un sitio donde nunca
antes hayamos ido. Frase que suena, por cierto, a un slogan turístico de
primera…. que en el fondo es lo que rodea al personaje…..
Para
mí que ese sitio está en el propio corazón: podemos ir a un lugar una y mil
veces y siempre, siempre, puede ser nuevo. La condición es con quién vamos y cómo
esté ese órgano nuestro, si revoloteado por sueños infantiles, o por recuerdos
olvidados o, tal vez, condicionado por junto a quién caminamos.
Pues
esto viene a cuento de la visita a la nueva edición de Las Edades del Hombre
(ya XIX) que fue inaugurada en Aranda de Duero (Burgos) a principios de mayo de
este año 2014, bajo el nombre de “Eucharistia”.
Algo
que nadie debería perder la ocasión de contemplar. Hay quien dice que lo
encuentra repetitivo. ¡Lástima que no sepan disfrutar de semejante patrimonio!.
¿Acaso no hemos ido tantas veces a contemplar Las Meninas en el Prado….o la
Victoria de Samotracia al final de aquella escalera en el Louvre?.
Objetivo
y Ciclos
Es
importante recordar el objetivo que se plantea: la difusión y promoción del
arte sacro de Castilla y León. Se trata de una iniciativa del sacerdote José
Velicia y de ese magnífico escritor castellano que es José Jiménez Lozano.
Iniciativa que fue puesta en funcionamiento en 1988 en el pueblo de Alcazarén
en un encuentro entre ellos dos y que fructificó en una exposición de pinturas
religiosas.
Y
lo que nació como un trio de exposiciones monográficas terminó, dado su enorme
éxito, en un ciclo expositivo que, incluso, ha salido hacia fuera no sólo de la
Comunidad de Castilla y León, sino de la propia España.
La
historia de las Edades se divide en ciclos: el primero (exposiciones en sedes
episcopales de Castilla y León) abarca desde 1988 hasta 2010. Quince ediciones
que recorrieron distintas provincias castellanoleonesas además de la de 1995
que se celebró en Amberes (Bélgica), bajo el título “Flandes y Castilla y León”
y la de 2002 en Nueva York (EEUU), “Time of Hope”.
El
segundo ciclo, iniciado en 2011 en Medina del Campo y Medina de Ríoseco bajo el
título “Passió”, en torno a la Semana Santa, ha continuado con “Monacatus”, Oña
(Burgos); “Credo” en Arévalo (Ávila); continúa ahora con “Eucharistia” en
Aranda de Duero.
Este
ciclo tendrá su continuación en 2015, con la Edición XX en Alba de Tormes y
Ávila, con ocasión del Quinto Centenario del nacimiento de Santa Teresa de
Jesús.
Hay
ya sedes candidatas para la edición de 2016, entre ellas la preciosa ciudad de
Béjar (Salamanca), pero aún está sin confirmar.
121
obras de arte sacro
Es
esta la tercera vez que la provincia de Burgos alberga Las Edades: en 1988 fue
en la Catedral con la exposición de los libros de Castilla y León y la otra
ocasión fue en 2012 con “Monacatus”, en el monasterio de San Salvador de Oña.
Como
dice el autor de los bellos textos de la guía, José Manuel Sánchez Caro, en
Aranda de Duero se nos invita a entrar por la puerta necesaria, el bautismo.
Este es el sentido de la primera pieza que vamos a disfrutar: “una piedra
bautismal, fuente de agua viva, que purifica el alma y abre al cristiano las
puertas de la Iglesia, casa del banquete divino”.
“Eucharistia”
cuenta con 121 obras de arte sacro que componen cuatro capítulos: 1) El pan de
cada día, elementos básicos de la Eucaristía (pan, vino…) 2) Antiguo
Testamento, relatos protagonizados por Abraham y su hospitalidad, Isaac y su
sacrificio, o el maná en el desierto…3) La última cena o cómo nació la
Eucaristía y la presencia real del Cuerpo de Cristo; 4) Sacramento admirable o
cómo entendieron los cristianos la Eucaristía y el compromiso de caridad.
Además
está la oportunidad de disfrutar con obras de Sorolla o Murillo; de la Santa
Clara de Gregorio Fernández o de las rehabilitadas casulla y alba de San Juan
de Ortega.
Sin
olvidar tampoco la joya que supone el cáliz de los Condestables de Castilla,
una pieza anónima que data de 1487.
¿La
mano tendida al hoy?
Como
ocurrió en la anterior edición, en Arévalo, en esta ocasión la muestra pretende
enlazar el pasado con el presente. Ya lo avisa el cartel anunciador, el
titulado Fiesta y Sacrificio realizado por Eduardo Palacios en 2013, donde
aparece el pan y el vino, unos platos, y otras piezas de vajilla más o menos
modernas.
Lástima
que, en alguna ocasión, sea una pretensión fallida: ¿para qué adosar una
foto-mural de una familia comiendo en la casa de campo?, ¿para qué un relieve
de chapa de Carmelo de la Fuente o esa última cena de Teresa Peña?, cuando
tenemos piezas de madera policromada como el pobre Lázaro y el rico Epulón, o
esa pieza de alabastro, el “Sacrificio de Isaac” de Gil de Siloe?
Seguro
que está bien esa apuesta por unir los tiempos, pero ¿intercalados?. Choca un
poco, la verdad. Sobre todo porque algunas de las obras no parecen muy
atractivas.
Pues eso de "enfrentar" pasado y presente está de moda....en la Pinacoteca de Brera (en Milán) estos días se exponen juntas una obra de Caravaggio, "La cena de Emaús" de 1606, y "La cena" de Antonio López de 1980. Se busca "un diálogo natural" entre ambas.....
ResponderEliminarY ¿no se tratará más bien de quitarle el sentido religioso?.... vamos lo de la laicidad en boga...
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